
Qué fácil es perdernos en brazos que no nos corresponden
en sueños construidos sobre lodo, en pensamientos jamás hablados.
Basta un momento de ilusión y arrebato para cruzar la línea,
para sufrir un quebranto y aprender que algunos corazones
suelen equivocarse y reflejan amor cuando lo que tienen es soledad.
Y es que esta alma mía es de las que se vacía con brazos fríos, es de las almas que no pueden
enfrentarse al aprieto de entregar cuerpo sin amor y el amor sin cuerpo.
Esta alma necía pierden fuerza en esos encuentros, se debilita al no encontrar su alimento,
porque necesita las palabras que vienen de dentro, las que salen de la parte
central de estómago y cruzan el cuerpo entero para decir un "Te amo",
se retroalimenta de los besos que vienen acompañados de deliciosos recuerdos
y saca su fuerza de las caricias tiernas, amables...eternas.
Habemos almas que nos debilitamos cuando encontramos abrazos rotos,
brazos que no dan, ni ofrecen, sólo quitan. Exprimen esa esponja que llenamos de amor,
la secan y se llevan todo sin voltear atrás.
Pero, hay algo maravilloso con estas almas,
aunque sufran, aunque les duela,
aunque lloren, siempre se recuperan y aprenden...
Y las otras, las que sólo quitan,
permaneceran vacías y es que todos se les escapa
porque ni siquiera se dan cuenta,
lo rotas que estan.